Las Horas de la Pasión

Las horas de la pasión de Luisa Piccarreta es una oración o meditación dictada por el propio Jesús a la misma durante una serie de visiones en que es llamada a contemplar y acompañar al mismo Cristo durante las 24 horas de la Pasión del mismo.

Las Horas de la Pasión

Comienza con la despedida de su madre María al partir a la última cena y culmina justamente con la Virgen María despidiendose de su hijo muerto antes de ser enterrado.

San Anibal nos introduce con una carta en la cual me gustaría destacar que siendo Jesús verdadero Dios infinito no necesitaba la pasión para redimirnos, una minúscula gota de sangre derramada por Él hubiera sido suficiente como hecha por un simple raspón, ya que ella tiene valor infinito, es más ni siquiera hubiera sido necesario encarnarse y padecer el transcurso del tiempo y la indefensión del crecimiento y las limitaciones humanas. ¿Y entonces por qué todo esto? Pues para demostrarnos cuanto nos ama, a que inmensa locura llegó para salvarnos y mostrarnos el amor que nos tiene.

Y aunque las promesas de Jesús a Luisa de salvar un alma por cada palabra que se rece es una recompensa enorme, más importante es aquello que Jesús le señala que cada persona que con amor se entrega a rezar las horas de la pasión de tal manera de acompañar y si es posible vivirlas, hacen que Jesús mismo se alivie de los padecimientos de la misma y esto me atrevo a decir a titulo personal se debe a que ve que apreciamos su inmenso amor y el sacrificio que hizo por nosotros de tal manera que con nuestro amor desclavamos sus espinas y sus clavos, curamos sus llagas y borramos sus heridas y por sobre todas las cosas que lo amamos y apreciamos y si nos fuera dada la gracia de ir a ese momento a aliviarlo lo haríamos. Pues esa gracia es este ejercicio.

Una cosa a agregar, por cada hora existe una introducción o preparación para rezar y una acción de gracias al finalizar que por lo que he investigado no son parte de las horas sino un agregado de preparación además encontré una preparación especial para las horas de la agonía del huerto de Getsemaní, todas estás están agregadas para enriquecer la oración.

¿Cómo rezar o hacer las Horas de la Pasión?

Las horas de la Pasión está dividida en 24 horas y cada hora tiene su meditación y oración, no existe un forma prescripta para rezarla, queda a cada uno hacerlo como mejor le queda el tiempo. Lo importante es que NO ES NECESARIO REZARLA TODA DE CORRIDO, se recomienda eso sí tratar de hacerlo todos los días a la misma hora, una hora por día (tenga en cuenta que la oración por cada hora realmente no dura una hora, dura menos dependiendo de la longitud de la misma desde unos pocos minutos hasta media hora la más larga).

Lo importante es sumergirse en esos momentos e intentar ser uno con Cristo para acompañarlo en su Pasión.

Para hacerlo puede entrar en los siguientes enlaces o descargarse la aplicación gratuita para llevarla en el móvil o celular en vez de un libro y tenerla disponible siempre:

Hora 1 – de 17 hs a 18 hs
Hora 2 – de 18 hs a 19 hs
Hora 3 – de 19 hs a 20 hs
Hora 4 – de 20 hs a 21 hs
Hora 5 – de 21 hs a 22 hs
Hora 6 – de 22 hs a 23 hs
Hora 7 – de 23 hs a 00 hs
Hora 8 – de 00 hs a 01 hs
Hora 9 – de 01 hs a 02 hs
Hora 10 – de 02 hs a 03 hs
Hora 11 – de 03 hs a 04 hs
Hora 12 – de 04 hs a 05 hs
Hora 13 – de 05 hs a 06 hs
Hora 14 – de 06 hs a 07 hs
Hora 15 – de 07 hs a 08 hs
Hora 16 – de 08 hs a 09 hs
Hora 17 – de 09 hs a 10 hs
Hora 18 – de 10 hs a 11 hs
Hora 19 – de 11 hs a 12 hs
Hora 20 – de 12 hs a 13 hs
Hora 21 – de 13 hs a 14 hs
Hora 22 – de 14 hs a 15 hs
Hora 23 – de 15 hs a 16 hs
Hora 24 – de 16 hs a 17 hs

La traducción fue tomada de passioiesus.org

Promesas de Jesús a Luisa Piccarreta

Nuestro Señor Jesucristo prometió salvar un alma por cada palabra rezada con piedad de esta oración entregada por Él, la cual la hace una de las oraciones convenientes no solo para salvar las almas de los que están aquí en la tierra sino de las que están en el Purgatorio.

La Divina Voluntad

Así como existe La Divina Misericordia existe La Divina Voluntad que es otro aspecto de la majestuosidad de Dios, de hecho la Divina Misericordia es porque la Divina Voluntad así lo quiere.

A Luisa Picarretta, Jesús no solo le entregó esta bella meditación sino la revelación de la divina voluntad que en resumidas cuentas es aceptar y alinearse a lo que Dios quiere.

La máxima expresión de esto es querer lo mismo que Dios quiere.

Y es tan sencillo y complicado como eso, es negarse a si mismo y tomar la cruz y seguirlo, es lo que hacen los Santos con su libertad ya que puestos a elegir eligen lo mismo que Dios pues saben que Él al no poder tomar decisión errada o más bien al poder tomar, gracias a sus atributos, la mejor decisión de todas, la eligen aunque no comprendan del todo porque es la mejor. Es un acto de FE como tomar una Cruz y seguirlo.

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